Archive for 28 enero 2010

Mas

28 enero 2010

Aún no sé si más o mas… porque la frase pronunciada y recogida da bastante juego. El dicente se llama Artur Mas y en este momento es presidente del partido político “Convergencia i unió”. Fresca, de esta misma mañana recogen sus palabras varios medios de comunicación (debo añadir “de masas”): “Abriremos un expediente informativo a los concejales de Ascó”. -Es que a veces lo ponen tan fácil…-

Según la traducción que hemos pedido al Departamento de lenguajes y sistemas informáticos de la Universidad de Alicante, “Mas” directamente significa cortijo. Y vuelven a ponérnoslo más fácil aún.

Únase un señorito llegado a la democracia y la frase anterior: “Dan asco estos concejales…” Pero lo que finalmente indican estas actitudes es la faltad de aptitud política y la poca elasticidad que aún tiene la política española.

Desde la dictadura del partido en acciones y dicciones hasta la dictadura de los estatutos internos. ¿Por qué es literalmente imposible en un partido político discutir los temas de los ciudadanos trasladados desde las humildes asociaciones de barrio, del partido o no? Creo que deben ser las alturas… y esa insaciable sed de hacer y que te hagan la pelota.

Una de “moderneces”

28 enero 2010

De súbito, impactando en lo profundo del cerebro salta un anuncio que me hace parar, mirar, ver, y entender. Dice: “Lampararios electrónicos. Ahora con billetes también”. ¡Tela! exclamarían por el sur del reino.

Un momento, dos momentos, tres momentos… Paro, pienso, respiro lentamente y no me queda más remedio que actuar. Tiro de diccionario electrónico (www.rae.es ), -a lo mejor es una insana costumbre- y me aseguro de que lo que estaba leyendo no era fruto de mi sueño matutino con ojeras, o por el contrario, de un error informático de esos que hacen curiosas jugadas lingüísticas. Total que descubro, perplejo, tenso… que “lamparario” no existe.

Ummm… Tengo que descubrir tal artefacto que ahora puede ser usado con billetes… ¿Será algún tipo de lámpara de diseño? No sé, por el nombre… Pero más bien parece una manera extraña de llamar a una tienda de lámparas, de esas abarrotadas, abigarradas, atascadas, casi imposibles de existir. Me queda un recurso: internet, el gran baúl de sastre. (No la liemos con el baúl de Sartre ni cosas semejantes). Pues vamos a buscar… chop, chop, chop: 1.970 resultados básicos de algo inexistente.

Con la curiosidad que aún me queda accedo hasta el íntimo interior de alguna de esas páginas para descubrir el invento sin nombre. ¿Qué es? ¡Ay Dios para este breve viaje tanta alforja! Pásmese usted: resulta ser el invento eclesiástico cristiano.. El soporte de las “lamparillas”; de aceite hace muchos años, luego individuales de cera y ahora eléctricas. (http://www.lampararioselectronicos.110mb.com/, por ejemplo). (Permítaseme estas licencias porque el fuego y la oscuridad son “algo” anteriores al “invento judeo-cristiano. Será por eso lo de las limosnas “obligatorias” para que funcione el chisme).

Total, vayamos pensando en incorporar una nueva palabra al diccionario que, por cierto tiene bastante lógica. Y a este respecto, se me está viniendo a la memoria el lío que se montó con la palabra “casete”. En el español de España servía para definir el contenedor (traducción más afortunada) y además el aparato reproductor. La reacción natural del español americano fue llamar al contenedor de cinta “casete” y al reproductor “casetera”.  Son las reacciones naturales del lenguaje lejos de los neologismos y barbarismos usados sin piedad por “profesionales” y otros. Resumirían este razonamiento de uso diciendo que realmente queda muy “cool”. -¡Ya os vale!-

El penúltimo eufemismo (I)

27 enero 2010

TumbasNo ha más de una hora que me encuentro un  fax aún caliente con el siguiente texto: “(…) da su autorización (…) siempre que se comprometan a no fotografiar unidades de enterramiento (…)”. El origen, claro, es una empresa funeraria. ¡Ay, Dios! Si las tumbas se denominan “unidades de enterramiento” cómo se denominará a los finados? ¿Unidades fenecidas, unidades inertes, unidades incompatibles con la vida? Espero eufemismos imaginativos…

Lo más triste: es el penúltimo eufemismo. Lo más divertido: las carcajadas que me he echado.

El primer minuto del 2010

1 enero 2010

Eran casi las veinticuatro horas del día treinta y uno de diciembre. Las dichosas uvas pululaban por encima de la mesa salpicando el mantel arrugado por los vaivenes de los preparativos de ultimísima hora: los turrones, las copas y vasos con todo tipo de licores espirituosos, miguillas de pan, envoltorios de bombones. Vamos, la fauna de Nochevieja. De los humanos que rodean la mesa, ni hablamos… esos si que tienen miga, que no miguillas.

Detalle del reloj de la Puerta del Sol en Madrid, España.Las imágenes de la Televisión Pública Española tenían ya un algo diferente en esos momentos. La pareja de presentadores era extraña. –No me cuadraba-… Tolón, tolón, como si de un cencerro se tratara comenzaban a aporrear nuestros oídos los campanazos de los cuartos. Esos que avisaban que al cuarto cuarto había que comenzar a descerrojar uvas por el gaznate. Mientras, esos presentadores extraños repetían la letanía del número de uvas y se preparaban para el plano americano, -o si gustan, ¾- donde demostrarían lo felices que se sentían con la entrada del nuevo año y donde mostrarían en sus manos sendas copas flauta con un vino espumoso, -no me pregunten cuál, ni qué-.

Si es por romper el encanto del fresco aire de la última noche de 2009 que no quede. He de descubrir que la “parejita de guías de la tradición” cuenta frente a ellos para tan invernal momento con una hermosa estufa eléctrica con ventilador de turbina que trata de mitigar el fresquete madrileño. Esto, al menos, era así cuando había presupuesto, pero con tanto ejecutivo no sé si este año llegará para el chocolate del loro.

La cuestión es que se acaba el alborozo y el alboroto televisivo de la entrada del nuevo año dando paso, en imágenes, a una “cosa” donde algunas caras conocidas nos dan las gracias. El “gran primer minuto sin publicidad”. –No me enteré muy bien del porqué del agradecimiento.- Y todo esto con el consiguiente ruido en casa, en el edificio y en la calle. Y de los vapores no etílicos de mi “cubata de agua tibia”…

Ahhh, ¿y por qué estoy viendo “la primera cadena[1]”? Pues casi por inercia, como casi todo en esta casi vida; los surcos de los que hablan los budistas. Y por qué no decirlo, por curiosidad de ver cómo tanto cerebro sin neuronas concibe una “Televisión Pública Española en el siglo XXI”.

-¡Señorita, señorita, acérqueme el oxígeno! No, no es “mi enfermera de noche”- Una sucesión de vídeos musicales sin ton ni son. Un desfile de anteriores atrocidades de fin de año. Refritos, zurcidos, ñapas pegadas al peor estilo… -Ummm, ¿es que se ha estropeado la emisión y han puesto los primeros vídeos que han encontrado a falta del documental de animalitos de toda la vida?

Vergüenza, terror, auténtico susto, hedor. La primera respiración de “la Televisión Pública Española del siglo XXI” es una porquería. ¡Válgame Dios, -que decía mi abuela-! ¿Y esta es la Televisión de todos los españoles? Por favor, dénme inmediatamente de baja de sus estadísticas, bases de datos y tristes sistemas de espionaje.

El corazón en 170 pulsaciones, el nivel de oxigenación por debajo del 60% y cayendo rápidamente. El enfermo comienza a convulsionar, las órbitas de los ojos piden irse de viaje a la mayor brevedad posible, y es que ya no aguantan tanto  “audiovisual retrocontemporáneo”.

Por lo que respecta a las demás cadenas privadas, porque las autonómicas deben un dineral a las arcas del Estado de turno del que nadie habla, pues eso. Ni hablar. ¡Vaya programación más exigua por no decir nihilista! Qué bien han venido a algunos bolsillos esto de la crisis para hacer y deshacer a su gusto. Quizás es que somos humanos y siempre nos encanta “marcar paquete” con nuestros peores pecados.

¡Salud para el 2010 porque del resto ni hablamos! Estoy pensando seriamente comprarme un flotador. Aún no sé si con o sin patito…


[1] La historia de ‘’la Primera Cadena’’ es sabrosa desde muchos puntos de vista. Históricamente se llama así por algo tan evidente como que era la primera que aparecía en el dial del aparato receptor. Sí, no es pedantería el nombre es la denominación precisa de los primeros aparatos de televisión. Luego vino otro canal, el segundo que pasó a llamarse también ‘evidentemente’, la Segunda Cadena… Pero lo más triste es cómo las campañas de la mercadotecnia del ‘porque-sí’ cambian el nombre que ya era de uso popular de ‘la Primera Cadena’ por otro más vanguardista: ‘la Primera’. Pero claro, esta vez no topamos con la Iglesia, aunque casi. Topamos con los intereses de otras cadenas con denominación ordinal, como ‘la Sexta’. Y -ay amigos. No los míos, los suyos-, otra revolución mercadotécnica vuelve a convertir ‘la Primera’ en la fantástica e imaginativa ‘la Uno’.

R.A.R.